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Alcanzando a otros

Por: Daniel Mendoza P.
Alcanzando a otros
Fecha: Domingo, 09 de abril del 2017 ID: 201700000253

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Luc 23:43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Las circunstancias nunca son demasiado adversas, ni la hora demasiado tarde como para ofrecer el Evangelio de Cristo a alguien.

Jesús fue crucificado entre dos criminales (ladrones) uno a cada lado de Su cruz. Al principio los dos hombres se unieron a los espectadores para injuriarle (Marc 15:32) Pero uno de los ladrones obviamente tuvo un cambio de actitud al transcurrir las horas. Reprendió al otro ladrón señalando la impecabilidad de Jesús (Luc 23:40-41) y luego expresó su necesidad de salvación: “Jesús acuérdate de mí cuando vengas en Tu Reino” (v42) Y Jesús respondió gentilmente a la petición del ladrón.

La conversión del ladrón moribundo es una historia extraordinaria. En el Calvario no había nada convincente o favorable acerca de Jesús. Desde el punto de vista humano, Él estaba muriendo porque había sido totalmente rechazado, aún sus discípulos lo habían abandonado. Jesús parecía débil, caído en desgracia y en vergüenza. Cuando el ladrón pronunció su petición de ayuda nadie estaba señalando a Jesús diciendo “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29)

Dadas las circunstancias, es difícil comprender cómo Cristo podía ocuparse de la salvación inmediata de un miserable ladrón que justamente estaba siendo ejecutado por sus crímenes. Pero nuestro Señor se preocupó mucho por el destino del alma de ese hombre. El deseo de Jesús de ver a los pecadores salvos fue constante, “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc 19:10) Su preocupación por los inconversos es el ejemplo más grande y una motivación para que nosotros alcancemos a otros.

La salvación del ladrón también es una clara ilustración de la soberanía de Dios en la redención. Muy a menudo la iglesia quiere atribuir la salvación de alguien a la inteligencia humana de presentar un mensaje bien elaborado en el tiempo correcto y en el lugar más apropiado. Pero la salvación siempre es el resultado directo de la intervención de la gracia de Dios. La obra soberana del Espíritu de Dios, no las circunstancias, le dieron al ladrón un entendimiento acerca de quién era Jesús y lo que Su muerte estaba logrando.

Por John MacArthur


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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

Proverbios 16:6 (RVR 1960)

Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

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