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Evaluando tu justicia

Por: Daniel Mendoza P.
Evaluando tu justicia
Fecha: Jueves, 06 de abril del 2017 ID: 201700000234

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Mat 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Justicia significa “estar bien con Dios” Cuando tienes hambre y sed de justicia, deseas apasionadamente una relación continua y que madura con Dios mismo.

La justicia comienza con la salvación y continúa en la santificación. Sólo después de que abandones toda auto-justificación y tengas hambre de salvación, podrás ser limpiado de todo pecado y ser hecho justo en Cristo. Entonces comienzas un proceso de toda la vida de convertirte tan justo como Cristo, un proceso que culminará cuando estés en Su presencia completamente glorificado (Rom 8:29-30, 1Jn 3:2) Siempre tendremos la necesidad de mejorar en esta vida (Filip 3:12-14) pero la satisfacción viene al tener comunión con Cristo y crecer en Su gracia.

Puedes saber si estás hambriento y sediento de justicia preguntándote algunas preguntas sencillas:

Primero, ¿estás insatisfecho con tu pecado? La auto-satisfacción es imposible si estás consciente de tu pecado y te lamentas cuando caes debajo del estándar de Dios.

Segundo, ¿las cosas externas satisfacen tus anhelos? Un hombre hambriento no se satisface hasta que come. Un hombre sediento no está satisfecho hasta que bebe. Cuando tú tienes hambre y sed de justicia, sólo la justicia de Dios puede satisfacerte.

Tercero ¿tienes apetito por la Palabra de Dios? La gente hambrienta no necesita que le digan que coma. ¡Es instintivo! El hambre espiritual te llevará a alimentarte de la Palabra para aprender lo que Dios dice de cómo crecer en justicia.

Cuarto, ¿estás contento a pesar de las dificultades?   Un alma hambrienta está contenta a pesar del dolor que atraviesa porque ve cada prueba como un medio por el cual Dios le está enseñando mayor justicia. Si reaccionas con enojo o resentimiento cuando las cosas salen mal, estás buscando felicidad superficial.

Finalmente, ¿son incondicionales tu hambre y sed?  El joven rico en Mateo 19 sabía que había un vacío en su vida pero no estuvo dispuesto a renunciar a sus posesiones. Su hambre fue condicional.

Cristo va a satisfacer plenamente cada anhelo de tu corazón, aun así constantemente desearás más de Su justicia. Esa es la bendita paradoja de tener hambre y sed de justicia.

Por John MacArthur


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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

San Juan 17:24 (RVR 1960)

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

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