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Noticia Cristiana

Haití: Cristianos adoran a Dios en iglesias destruidas

Por: Daniel Mendoza P.
Fecha: Martes, 11 de octubre del 2016 ID: 201600000217

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A pesar de la devastación generalizada en Haití, por el catastrófico paso del huracán Matthew,  cientos de creyentes se dirigieron directamente a la iglesia el domingo para dar gracias a Dios.

Un país destruido donde cientos de personas lo han perdido todo. Sin embargo, pese al dolor y la angustia de no tener nada seguro, los sobrevivientes del huracán Matthew vistieron este domingo sus mejores ropas y se dirigieron entre el cableado de electricidad caído de la ciudad a las iglesias destruidas para cantar y orar al Señor.

A pesar de las pérdidas, las familias llenaron la iglesia en ruinas de la ciudad; mucha gente se sentó en bancos al aire libre porque Matthew arrancó los techos e incluso derribó paredes de los templos. También, los fieles instalaron un altar y oraron en el exterior en una iglesia que tenía severos daños.

Elise Pierre, de unos 80 años, dijo que fue un milagro divino que sobrevivieran ella y otros miembros de su familia. "Si Dios no nos hubiera protegido, hoy estaríamos muertos, habríamos sido arrojados al océano o las montañas", señaló Pierre, cuyo sombrero de paja le cubría una cortadura que sufrió en la frente cuando se vino abajo el techo de lámina de su casa durante el momento de mayor intensidad de la tormenta.

Mientras tanto, en las Bahamas, las iglesias fueron también muy afectadas por Matthew. "Es un desastre en lo que se refiere al edificio. El daño es fuera, está totalmente destruido. Pero confiamos en el Señor y sé que Él abrirá un camino, porque todas las cosas nos ayudan a bien," dijo ella.

Fuente: cbn


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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

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Ezequiel 34:2-4 (RVR 1960)

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.

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