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La resurrección ¿y qué?

Por: Daniel Mendoza P.
La resurrección ¿y qué?
Fecha: Lunes, 24 de abril del 2017 ID: 201700000328

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1 Cor 15:19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

Sin la resurrección de Cristo, nuestras vidas individuales cristianas serían inútiles y patéticas.

En tiempos antiguos, el nadador más fuerte entre los marineros de un barco era llamado “archego”, una palabra griega que significa “cabeza” o “pionero”. Si el barco al acercarse a la costa se atoraba en olas tan fuertes que un arribo seguro era dudoso, los “archegos” ataban un extremo de una larga cuerda al barco y el otro extremo a su alrededor, saltaban al agua y guiaban el barco a tierra. Una vez en tierra, aseguraba la cuerda a una roca o árbol. Entonces los otros pasajeros podían desembarcar y usar la cuerda como una soga de seguridad para llegar a la orilla.

Jesús es nuestro “archego”. Si Él no hubiera vencido a la muerte y hubiera hecho un camino posible para que nosotros hiciéramos lo mismo, no tendríamos nada qué esperar más allá de la vida en la tierra, lo que nos dejaría sin más esperanza que un típico incrédulo. (Rom 6:23)

La ilustración de los “archegos” nos muestra una vez más la importancia tan crucial de la resurrección de Cristo de entre los muertos. Sin la Resurrección, el cristianismo pierde su fortaleza doctrinal, como vimos en el estudio de ayer. Además, la vida cristiana sería inútil y patética si no pudiéramos señalar a la verdad de la Resurrección. Si nuestro Señor estuviera todavía en la tumba, no nos podría ayudar con respecto a la eternidad o en nuestro ministerio terrenal. No tendríamos nada con qué justificar nuestros esfuerzos en el estudio de la Biblia, en predicar, enseñar, testificar o cualquier otra actividad del servicio cristiano.

Sin embargo, Dios el Padre “levantó a Jesús de entre los muertos, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación” (Rom 4:24-25), “porque yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 14:19) Esta gran certeza debería de darnos a todos toda la confianza y motivación que siempre hemos querido o necesitado para servir a nuestro Señor y a nuestro Salvador Jesucristo resucitado.

Por John MacArthur


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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

Proverbios 17:13 (RVR 1960)

El que da mal por bien, no se apartará el mal de su casa.

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