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No más esclavos

Por: Daniel Mendoza P.
No más esclavos
Fecha: Jueves, 02 de marzo del 2017 ID: 201700000121

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La esclavitud en los Estados Unidos fue abolida por la Decimotercera enmienda constitucional el 18 de diciembre de 1865. ¿Cuántos esclavos había el 19 de diciembre de 1865? En realidad, ni uno, pero muchos seguían viviendo como esclavos. Algunos continuaban porque jamás habían conocido la verdad de que eran realmente libres. Algunos no creyeron la verdad y continuaron viviendo como les habían enseñado. Otros razonaban que, ya que seguían haciendo las mismas cosas que hacían cuando eran esclavos, entonces debían seguir siendo esclavos. Mantenían su identidad de esclavos por las cosas que hacían. Como aún se sentían como esclavos, no querían ser hipócritas e ir en contra de sus emociones. Después de todo, sus emociones siempre les han dicho la verdad y ser libres en Cristo es sólo una verdad posicional, ¡no una verdad tangible!

Uno de los que fueron esclavos, sin embargo, escucho las buenas noticias y las recibió con gran gozo. Verificó la validez de la enmienda y encontró que ésta emanaba de la autoridad suprema. No sólo eso, sino que le costó a la autoridad suprema un gran precio, que con gusto pagó. Como resultado, la vida del esclavo fue transformada. Él correctamente razonó que sería hipócrita creerle a sus emociones y no a la verdad. Determinó vivir de acuerdo con lo que él sabía que era verdad, y sus experiencias comenzaron a cambiar radicalmente. Se dio cuenta de que su antiguo dueño ya no tenía autoridad sobre él y no necesitaba obedecerlo. Gozoso sirvió a aquel que lo hizo libre.

Cristo hizo dos cosas por aquellos que estaban bajo el yugo de la esclavitud. Primero, redimió a aquellos que estaban bajo la ley. Los judíos estaban esclavizados bajo todo el sistema Mosáico. Era la esclavitud del legalismo. Segundo, la encarnación, muerte, y resurrección de Cristo aseguró para todo los creyentes su derecho de nacimiento como hijos. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”  (Gal. 4:6-7). Los verdaderos creyentes pueden no sentirse libres del pecado, ni sentirse como hijos de Dios, pero realmente lo son. El Espíritu Santo vive en el corazón de cada creyente garantizando nuestra posición en la familia de Dios. El Espíritu mueve al creyente a orar: “Abba, Padre”. La palabra Abba es la palabra aramea para Padre. Usualmente la usaban los niños pequeños para referirse a sus padres. Sería parecida a la palabra castellana “papá”. Ésta implica intimidad y confianza contraria a esclavitud y legalismo.

Por Neil Anderson

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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

Apocalipsis 21:4 (RVR 1960)

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Palabras Claves: Neil Anderson Devocionales

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