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Viniendo a Cristo

Por: Daniel Mendoza P.
Viniendo a Cristo
Fecha: Viernes, 14 de julio del 2017 ID: 201700000738

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1 Ped 2:4 Acercándoos a (Cristo), piedra viva

A menudo los cristianos hablan de la salvación como “venir a Cristo” Esa es una descripción bíblica precisa, ya que Jesús mismo dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mat 11:28) “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35) “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Jn 7:37) Esas son metáforas de la salvación.

Venir a Cristo inicia todos tus privilegios espirituales porque en Él, Dios nos concedió todo lo que pertenece a la vida y a la piedad (2Ped 1:3) Pablo dijo “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efe 1:3)

La palabra griega traducida “acercándoos” en 1Ped 2:4 transmite más que voltear a Cristo para salvación. Implica permanecer en Él. En la traducción griega del Antiguo Testamento fue usada para aquellos que se acercaban a Dios para una adoración continua. También fue usada por los prosélitos gentiles (aquellos que querían identificarse con el pueblo de Dios)

Cuando viniste a Cristo, se estableció una relación permanente de íntima comunión personal. Antes de eso, eras rebelde a Dios, sin esperanza y extraño a las promesas de Dios. Ahora has nacido de nuevo a una esperanza viva, habitas en Él y en Su Palabra y tienes privilegios espirituales maravillosos.

De hecho eres una persona privilegiada y el mayor de los privilegios es tu relación personal con Cristo mismo. Continúa acercándote a Él hoy a través de la oración y de la adoración.

Por John MacArthur


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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

Jeremías 2:19 (RVR 1960)

Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

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