En todas las eras de la historia los cristianos han sido perseguidos. El tiempo del Covid-19 no es la excepción. Lamentablemente, la crisis global ha golpeado fuertemente al cuerpo de Cristo. La cuarentena ha sido sinónimo de rechazo, necesidad y muerte a quienes siguen a Cristo, mucho más que para el resto.
Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.