Una de las características sobresalientes del mundo en el cual vivimos es la nueva moralidad. Los valores de familia, de relaciones de pareja y de crianza de los hijos han cambiado radicalmente en este mundo que se dice ser "moderno". Especialmente entre los jóvenes, la palabra "PUREZA" no es muy popular.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.