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RICHARD WURMBRAND: Encarcelado y torturado por la causa del evangelio

Por: Mendoza Daniel
Fecha:  Viernes, 05 De Marzo Del 2021 ID: 202100000202

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Richard Wurmbrand fue el menor de 4 hermanos de una familia judía rumana. Desde joven fue un intelectual consagrado. En 1936, junto a su esposa Sabina, conoció a un carpintero, quien le regalaría una Biblia. Este carpintero creyente logró incentivarlos a tomarse el tiempo para leer los Evangelios. Pronto Sabina y Richard fueron bautizados.

Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, muchos ministros tuvieron que salir de Rumania. Richard y Sabina continuaron sin temor su trabajo misionero cristiano. Rescataron a numerosos judíos de los "ghetos”. Predicaron diariamente en refugios antibombas y terminaron arrestados varias veces por sus actividades. Al final de la guerra, imprimió y organizó la distribución de un millón de Evangelios en ruso para las tropas soviéticas que ocuparon Rumania mientras pastoreaba una Iglesia, en su mayoría de judíos convertidos.

En 1948, Richard fue detenido por el gobierno comunista por casi 3 años en una celda solitaria y sometido a torturas. Permaneció en prisiones comunistas durante 14 años durante dos períodos.

Finalmente emigró a los Estados Unidos en 1966. Una vez allí, comenzó el ministerio "Misiones Cristianas para el Mundo Comunista", hoy conocido como “La Voz de los Mártires". Esta misión tiene como objetivo principal predicar el evangelio y ayudar a los cristianos perseguidos por los regímenes comunistas e islámicos.

*Video extraído de BITE




Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

Ezequiel 34:2-4 (RVR 1960)

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.


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