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Devocional: Presiona más profundo

Por: Daniel Mendoza P.
Devocional: Presiona más profundo
Fecha: Sábado, 14 de abril del 2018 ID: 201700001882

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Salmo 30: David exalta al Señor por sus favores que duran toda la vida y por los cuales el reino de David está establecido firmemente.

Un día de favor puede valer más que una vida de trabajo.

“¿Me harías un favor?”

¿Qué tan seguido escuchas esta pregunta?: ¿Cuántas veces le haces esta pregunta a otros?, probablemente casi todos los días de una forma u otra. La misma forma de la pregunta nos dice mucho acerca del favor.

Cuando tú le pides a alguien que te haga un favor, tu petición está basada en la relación, no en el mérito. Un favor no es otorgado porque de alguna manera te has ganado el derecho de recibirlo, sino por la relación que existe entre tú y la otra persona. Es una relación y no un “derecho” que te da la confianza de que tu petición será concedida.

En la Biblia muchas veces se intercambia la palabra gracia por favor, de hecho la gracia también se define como “el favor inmerecido de Dios” Sabemos que Dios da Su gracia gratuitamente a todos los que piden con fe. Cuando venimos ante Él en arrepentimiento, Él perdona nuestros pecados y nos acepta en Su reino. Esto no es porque lo merezcamos o lo hayamos ganado, sino porque Él ha escogido hacerlo. Este es el favor de Dios.

La mayoría de la gente en el mundo que tiene algún tipo de creencia religiosa o practica rituales religiosos pasa su vida trabajando para ganar el favor de su “dios”, o para ganar una posición más alta cuando de alguna manera “evolucionan” en la próxima vida.

Desafortunadamente, muchos que se dicen cristianos han caído en la misma trampa. Aquí está el problema: no puedes ganar el favor de Dios. Él te lo tiene que dar, y aún eso es a su entera discreción.

Una vida entera de “labor” religiosa puede llevar al legalismo, y al orgullo de auto-justificación pero nada más. Como el apóstol Pablo escribió “Porque por gracia son salvos, por medio de la fe y esto no es de ustedes sino que es un don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe”

Los fariseos y otros líderes judíos religiosos pensaron que eran ellos los “favoritos” del Señor por su atención rigurosa a la Ley. Lo que Dios siempre quiso era que buscaran Su corazón, pero sus corazones estaban lejos de Él. Mientras estuvieran satisfechos con su propia justificación, nunca conocerían el verdadero favor de Dios.

David fue el rey más grande de Israel, pero él sabía que su éxito se debía al favor de Dios, no por su propio mérito o bondad. En el Salmo 30 el escribe: “porque su enojo es por un momento, pero su favor es por toda la vida, el sufrimiento dura toda la noche pero el gozo viene en la mañana. Dije en mi prosperidad, no seré jamás conmovido; Señor por tu favor has hecho que mi monte esté de pie…”

El favor supera a las obras. La historia de José en el libro de Génesis es uno de los ejemplos más hermosos de la Biblia del favor de Dios. Vendido como esclavo por sus hermanos envidiosos, Josué sirvió con integridad en la casa de Potifar, el capitán de la guardia del faraón. Entonces una falsa acusación de violación mandó a José a la cárcel por varios años miserables.

Durante ese tiempo que pasó en condiciones de calabozo, Dios estaba preparando a José para su momento. Cuando el momento de José de estar ante el faraón llegó, por intervención divina, halló gracia ante los ojos del faraón (al igual que ante los ojos de Dios, su Rey celestial)

En un momento José fue transformado de esclavo, ex convicto, a ser el segundo al mando después de faraón. Para José un día de favor valió más que toda su vida de labor.

José pudo fácilmente pasar el resto de su vida trabajando como un esclavo para un oficial egipcio. Pero el favor de Dios estaba sobre él, e hizo toda la diferencia. Dios honró la fidelidad de José, pero al final no se trató del trabajo de José sino del favor de Dios que lo elevó a esa posición.

La gracia de Dios es Su favor inmerecido dado a todos los que piden. También hay, sin embargo, un nivel más profundo del favor de Dios que es más selectivo. No se puede ganar, pero está disponible a todos los que quieran “pagar el precio” o se toman la molestia de buscar y conocer el corazón de Dios. Dios te dio gratis Su gracia para salvación. Pero si en realidad lo conocieras, entonces debes tomar la decisión de persistir en conocer el corazón de Dios. Es una invitación abierta.

Como cristiano no tienes que ganarte el favor de Dios ¡ya lo tienes! Eres un beneficiario de Su gracia, Su favor inmerecido que ha dado libremente. Y Él te ama con amor eterno. Un favor más grande y una intimidad más profunda con Él te esperan. Ten la disposición de hacerte el propósito de persistir y perseguir el corazón de Dios en lugar de simplemente disfrutar de los beneficios de Su gracia. ¡Presiona más profundo!

Por Tommy Tenney

ORACION
Señor, gracias por Tu gracia, tu favor inmerecido por el cual fui salvo y perdonado. Gracias por amarme con amor eterno. Quiero profundizar contigo, quiero ir más allá de simplemente disfrutar los beneficios de Tu gracia, quiero persistir hasta que conozca Tu corazón. Acércame a ti Padre, incluso cuando busco acercarme más.

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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

2 Tesalonicenses 2:10-12 (RVR 1960)

Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad sino que se complacieron en la injusticia.

Palabras Claves: Tommy Tenney Reflexiones Presiona más profundo

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