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Devocional: Por Su gracia

Por: Daniel Mendoza P.
Devocional: Por Su gracia
Fecha: Miércoles, 31 de enero del 2018 ID: 201700001578

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Joel 2:25 “Y os restituiré los años que comió la oruga.”

Sí, esos años desperdiciados por cuya causa suspiramos, nos serán restaurados. Dios puede darnos una gracia tan abundante, que, en lo que resta de nuestros días, podremos acumular un servicio que compense todos aquellos años de impiedad, por los que gemimos en humilde penitencia.

Las orugas de la rebeldía, de la mundanalidad y de la tibieza, son ahora vistas por nosotros como una terrible plaga. ¡Oh, que nunca se nos hubieran acercado! El Señor, en Su misericordia, las ha eliminado de nosotros, y estamos llenos de celo por servirle.

Bendito sea Su nombre porque podremos levantar tales cosechas de gracias espirituales, que harán que nuestra esterilidad anterior desaparezca. Por medio de una copiosa gracia, podremos sacar provecho de nuestra amarga experiencia y usarla para advertir a otros.

Debido a nuestras deficiencias anteriores, podremos quedar más arraigados en la humildad, en la dependencia infantil y en la espiritualidad penitente. Si nos volvemos más vigilantes, celosos y tiernos, ganaremos por causa de nuestras lamentables pérdidas.

Los años desperdiciados pueden ser restaurados por un milagro de amor. ¿Les parece una bendición demasiado grande? Creamos en eso y vivamos para eso y todavía podremos realizarlo, así como Pedro se volvió un hombre mucho más útil después de que su presunción fue curada por su manifiesta debilidad. Señor, ayúdanos por Tu gracia.

Por Charles Spurgeon

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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

Ezequiel 34:2-4 (RVR 1960)

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.

Palabras Claves: Charles Spurgeon Reflexiones Por Su gracia

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