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Devocional: Mis deseos

Por: Daniel Mendoza P.
Devocional: Mis deseos
Fecha: Viernes, 04 de enero del 2019 ID: 201700002487

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Proverbios 10:24 Pero a los justos les será dado lo que desean.

Puesto que es un deseo justo, Dios está dispuesto a concederlo. No sería bueno ni para el propio individuo involucrado ni para la sociedad en general, que una promesa así fuera ofrecida a los injustos. Si guardamos los mandamientos del Señor, Él tendrá apropiadamente respeto para nuestros deseos.

Si los justos se vieran reducidos a tener deseos injustos, no les serían concedidos. Pero entonces, estos no serían sus deseos reales; serían sus descarríos o sus desatinos; y está bien que sean rechazados. Sus agraciados deseos llegarán delante del Señor, y no les dirá que no.

¿Nos está denegando el Señor nuestras peticiones durante algún tiempo?

Que la promesa correspondiente al día de hoy nos aliente a pedir de nuevo. ¿Nos ha negado completamente nuestras peticiones? Aun así le daremos gracias, pues nuestro deseo siempre ha sido que nos niegue lo que pedimos, si Él juzgase que lo mejor para nosotros fuese un rechazo.

En cuanto a ciertas cosas, pidamos con audacia. Nuestros deseos primordiales han de ser los relativos a la santidad, la utilidad, la semejanza a Cristo, nuestra preparación para el cielo. Estos son los deseos de la gracia más bien que de la naturaleza: son los deseos del hombre justo más bien que del hombre natural. Dios no nos escatimará estas cosas, sino que nos dará en abundancia. “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” ¡Este día, alma mía, pide liberalmente!

Por Charles Spurgeon

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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

2 Pedro 3:9 (RVR 1960)

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Palabras Claves: Charles SpurgeonReflexionesMis deseos

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