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Devocional: ¿Quince minutos… o por siempre?

Por: Daniel Mendoza P.
Devocional: ¿Quince minutos… o por siempre?
Fecha: Sábado, 27 de octubre del 2018 ID: 201700002353

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Mateo 6:1-4 Jesús contrasta el hacer el bien abiertamente para recibir el reconocimiento de los hombres y hacer el bien en secreto para que solo Dios lo sepa

El favor viene en dos sabores

¿Por qué conformarte con quince minutos de favor cuando puedes tenerlo por siempre?

Un artista de pop Andy Warhol una vez dijo: “en el futuro todos serán famosos por quince minutos”. Sus “quince minutos de fama” se ha convertido en sinónimo de la cultura popular occidental. Mucha gente en nuestra sociedad está obsesionada con fama y celebridad. La fama es fugaz, aún así mucha gente gasta sus vidas persiguiéndola. Pasan enormes cantidades de tiempo, energía y dinero tratando de captar alabanza, admiración y reconocimiento de otras personas. Pero no hacen ningún esfuerzo en buscar agradar a Dios.

La complacencia humana es un gusto “natural” para los hombres pecaminosos. Todos queremos ser aceptados. Queremos obtener el favor de los hombres lo cual nos da una gratificación inmediata, esas recompensas son temporales, de poca duración. Jesús nos advirtió en enredarnos en buscar el reconocimiento y favor de los hombres mientras despreciamos a Dios. Él dijo que si tu motivo era impresionar al hombre, entonces su reconocimiento era la única recompensa que recibirías.

El favor de Dios es mucho más importante… y mucho más duradero. Jesús dijo: “Cuando hagas una obra de caridad, no dejes que tu mano izquierda sepa lo que tu mano derecha ha hecho, haz tu caridad en secreto, y tu Padre que te ve en lo secreto te recompensará en público” Claro que es imposible ganarte el favor de Dios. Él lo da como un acto de gracia. Nuestro acercamiento a las buenas obras revela la condición de nuestro corazón. Mientras busquemos complacer a los hombres nunca complaceremos a Dios. Una vez que ponemos nuestro corazón en agradar a Dios, el complacer a los hombres se vuelve sin importancia.

El favor viene en dos sabores. Primero es el sabor fugaz del favor de los hombres, el cual es dulce y delicioso al principio pero se desvanece pronto. Y está el favor de Dios el cual es más dulce y nunca se desvanece. De hecho, entre más pasa el tiempo más dulce se vuelve. La decisión es tuya por supuesto ¿cuál será? ¿Quince minutos o por siempre?

Por Tommy Tenney

ORACION
Padre, te amo y quiero que mi vida sea agradable ante ti. Perdóname por esforzarme en agradar a otros en lugar de a ti, ayúdame a poner mi corazón y mente en hacer Tu voluntad y que todo lo que haga sea agradable a ti.

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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

1 Corintios 15:24 (RVR 1960)

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

Palabras Claves: Tommy TenneyReflexionesQuince minutos o por siempre

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