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La gran constante eterna

Por: Daniel Mendoza P.
La gran constante eterna
Fecha: Sábado, 12 de noviembre del 2016 ID: 201600000316

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1 Juan 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios

¿Has sentido alguna vez que Dios está dispuesto a darse por vencido contigo porque en lugar de caminar confiadamente en fe, tú has tropezado y caído? ¿Alguna vez has temido que haya un límite de tolerancia de Dios por tus fracasos y que estás caminando peligrosamente cerca de la línea externa o que ya la has cruzado?

He conocido a muchos cristianos así. Ellos piensan que Dios está molesto con ellos y que está a punto de deshacerse de ellos o que Él ya se ha dado por vencido con ellos debido a que su comportamiento es menos que perfecto.

Es verdad que el camino de fe puede ser en ocasiones interrumpido por momentos de incredulidad personal o rebelión o aún engaño satánico. Es durante esos momentos cuando pensamos que Dios seguramente ya perdió su paciencia con nosotros y está listo para rendirse con nosotros.

La tentación es darse por vencido, dejar de caminar por fe de una vez por todas, bajarse desalentado a la carretera y caminar sin rumbo, ¿cuál es el sentido?, nos sentimos derrotados, la obra de Dios por nosotros se ha suspendido y Satanás está eufórico.

La verdad primaria que necesitas saber acerca de Dios para que tu fe permanezca firme es que Su amor y aceptación son incondicionales. Cuando tu caminar por fe es fuerte, Dios te ama. Cuando tu caminar por fe flaquea, Dios te ama. Cuando en un momento estás fuerte y al siguiente débil, Dios te ama. El amor de Dios por ti es grande, eterno y constante en medio de todas las inconsistencias de tu caminar diario.

Dios quiere que hagamos el bien, por supuesto. El apóstol Juan escribió: “Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen”  (1Juan 2:1 NVI) Pero Juan continuó recordándonos que Dios ya ha provisto para nuestros fracasos así que Su amor continúa constante a pesar de lo que hagamos: Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo (v1-2)

Por Neil Anderson

ORACIÓN

Señor, dame la gracia para corregir mis defectos de carácter y para ayudar a satisfacer las necesidades de otros, en el nombre de Jesús, amén.

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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

Apocalipsis 3:10 (RVR 1960)

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

Palabras Claves: DevocionalesNeil Anderson

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