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Rompiendo las ataduras del legalismo

Por: Daniel Mendoza P.
Rompiendo las ataduras del legalismo
Fecha: Domingo, 09 de abril del 2017 ID: 201700000261

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Mat 5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Para cuando Jesús llegó, Israel estaba en una condición espiritual desesperada. Los judíos estaban esclavizados al legalismo opresivo de los fariseos quienes habían desarrollado un sistema de leyes que eran imposibles de seguir. En consecuencia, la gente carecía de seguridad y anhelaban un salvador que los liberara de la culpa y frustración. Ellos sabían que Dios había prometido un redentor que perdonaría sus pecados y limpiaría sus corazones (Ezeq 36:25-27) pero no estaban seguros de cuándo vendría o cómo identificarlo cuando llegara.

La enorme respuesta ante el ministerio de Juan el Bautista, ilustra el nivel de expectación entre la gente. Mateo 3:5-6 dice: “Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados” La gran pregunta en la mente de todos parecía ser: “¿Cómo puedo entrar al reino de los cielos?”

A Jesús mismo le hicieron esa pregunta de muchas maneras diferentes. En Lucas 10:25 un intérprete de la ley preguntó: “¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?” en Lucas 18:18 un joven rico preguntó exactamente lo mismo. En Juan 6:28, una multitud pregunta: “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”, Nicodemo, un prominente líder religioso judío vino a Jesús por la noche con la misma pregunta, pero antes de que pudiera hacerla, Jesús leyó sus pensamientos y dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3)

Tan devotamente religiosos como esas personas pudieron ser, permanecieron espiritualmente perdidos a menos que pusieran su fe en Cristo. Esa es la única forma de entrar en el Reino.

Todavía hoy en día mucha gente busca alivio del pecado y la culpa. Dios puede usarte para compartir a Cristo con algunos de ellos. Pídele ese privilegio y está preparado para cuando venga.

Por John MacArthur


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Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

FUENTE: DEVOCIONALES DIARIOS DEL MINISTERIO VIDA NUEVA PARA EL MUNDO

2 Tesalonicenses 2:3-4 (RVR 1960)

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

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